
Fue construida durante el reinado del Emperador Carlos I, en el siglo XVI, y nos muestra en su parte superior, aunque muy deteriorados, los escudos de la Villa de Bermeo, el imperial, y el del Señorío de Bizkaia. Tenía dos salidas de agua de excelente calidad, que además de ser utilizada por el vecindario, servia también para el acopio de las embarcaciones pesqueras y mercantes.